Santiago de Chile-Valparaíso, Chile
Dimos un último paseo por Santiago. Fuimos al Palacio de la Moneda, donde había un acto oficial y nos paramos a ver el desfile militar. Entramos al Museo de la Casa de la Moneda y vimos una exposición de Violeta Parra y otra sobre España. Después de tanta información de los incas y otras culturas preincaicas es un gusto recordar lo nuestro. Aquí se fascinan con pinturas rupestres del siglo XIII a.C., ¿qué dirían de las de Altamira?
Volvemos al hotel, recogemos las cosas y salimos hacia Valparaíso. El paisaje durante el viaje fue muy bonito. El hostal está en el cerro Concepción y es una casa antigua con vistas a toda la ciudad y al mar. El primer destino fue La Sebastiana, otra de las casas de Neruda. Para llegar a ella dimos un paseo por toda la Avenida Alemania que une todos los cerros. El camino es precioso pues tienes toda la visión del mar y los barcos, por un lado, y de las casas de todos los colores y formas, por el otro.
La Sebastiana tiene cinco pisos, los dos primeros pertenecían a un matrimonio amigo de Neruda, también artistas. Las vistas son las mejores de toda la ciudad y otra vez nos maravillamos con el estilo tan propio de la decoración y con todas las sensaciones que despiertan en nosotros los objetos. Descubrimos poemas escritos y nos acercamos otro poco al poeta.
Nos fuimos paseando calle abajo en busca de un museo al aire libre que consiste en murales pintados sobre las paredes de las casas. Vimos alguno de ellos y bajamos en uno de tantos elevadores, que nos recordaron a Lisboa. La plaza central, la catedral, el puerto, el ambiente un poco espeso y pegajoso, todo eso es Valparaíso.
Después de cenar estuvimos de tertulia con el dueño hasta tarde, que nos contó anécdotas sobre los chilenos y su fama de ladrones.
-Ana-
Que lo sepas...
“Durante mucho tiempo estuve pensando que la vida, la vida de verdad, estaba aún por empezar. Pero siempre había un obstáculo en el camino, algo que debía solucionarse en primer lugar, algún asunto inacabado, ocupaciones, deudas por pagar. Finalmente me di cuenta de que todos esos obstáculos eran mi vida. Esta forma de ver las cosas me ha enseniado que no existe un camino hacia la felicidad. La felicidad es el camino. Así que valora cada momento que vivas y recuerda que el tiempo no espera por nadie. La felicidad es un viaje, no un destino." (Souza)
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CXVI (14/12/07) Isla Negra, CH
Valparaíso-Isla Negra, Chile
Nos fuimos por la mañana a Isla Negra. EL autobús nos dejó muy cerca de la casa de Neruda, así que fuimos a visitarla directamente. Nos pareció la más bonita de las tres, su ubicación frente a la playa con acceso directo a ella en el jardín es única.
Primero visitamos el jardín y paseamos hasta su tumba. Están enterrados, él y Matilde, mirando al mar.
Esta casa, al igual que la Chascona, está hecha por partes. Cuando regresaba a ella después de algún viaje comenzaba alguna parte nueva. Una colección de conchas de cientos de ejemplares, otra de mascarones de proa increíble, la de botellas y vidrios es infinita, máscaras de diferentes países, etc. La casa es un museo en sí misma y la decoración recargada con su huella en cada rincón.
Paseamos por los alrededores y bajamos a comer a la playa. El cielo estaba azul y el mar bravo, como siempre aquí. Estuvimos horas sentados en la arena, simplemente disfrutando del momento.
Regresamos a Valparaíso para recoger nuestro equipaje. Viajamos a Santiago y de ahí, toda la noche en bus para llegar a Villarrica.
-Ana-
Nos fuimos por la mañana a Isla Negra. EL autobús nos dejó muy cerca de la casa de Neruda, así que fuimos a visitarla directamente. Nos pareció la más bonita de las tres, su ubicación frente a la playa con acceso directo a ella en el jardín es única.
Primero visitamos el jardín y paseamos hasta su tumba. Están enterrados, él y Matilde, mirando al mar.
Esta casa, al igual que la Chascona, está hecha por partes. Cuando regresaba a ella después de algún viaje comenzaba alguna parte nueva. Una colección de conchas de cientos de ejemplares, otra de mascarones de proa increíble, la de botellas y vidrios es infinita, máscaras de diferentes países, etc. La casa es un museo en sí misma y la decoración recargada con su huella en cada rincón.
Paseamos por los alrededores y bajamos a comer a la playa. El cielo estaba azul y el mar bravo, como siempre aquí. Estuvimos horas sentados en la arena, simplemente disfrutando del momento.
Regresamos a Valparaíso para recoger nuestro equipaje. Viajamos a Santiago y de ahí, toda la noche en bus para llegar a Villarrica.
-Ana-
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