Foz de Iguazú-Campo Grande-Corumbá, Brasil
El día de hoy como algunos pasados y otros que quedan, es la antesala de una noche en autobús. Un largo viaje.
Tenemos que hacer mención especial, como nos prometimos a nosotros mismos, al Hostal Natura. En él pudimos descansar y alejarnos de las ciudades. Es el complemento ideal para digerir la visión de las cataratas. Relajado ante la puesta de sol asientas lo vivido. Las hamacas, los desayunos en el jardin, los billares por la noche. Realmente estuvimos como en la casa de campo que no tenemos.
Al libro de agradecimientos del hostal le debemos la frase que aparece en nuestro blog de Souza, además de a Souza mismo, claro.
El resto del día transcurrió entre autobuses y estaciones.
-Ana-
Luz
Hoy me toca escribir en un autobús. Ya son las siete de la noche y hemos dejado Foz de Iguazú atrás hace un buen rato. Junto con Foz, pegado a las cataratas se ha quedado el sol; ese sol rojo anaranjado que tinie con insistencia los atardeceres. Quizá después de ver tantos y tantos atardeceres sea que la tierra se ha quedado también de color rojizo. Quizá el sol no sea otra cosa que una bola de este barro y ésta sea su casa. Y desde aquí salga cada día y aquí vuelva, después del trabajo.
La pequenia bombilla cuya luz me permite escribir es demasiado pequenia y su luz muy tenue. Me recuerda a esas noches de verano, en el pueblo de mi padre, cuando éramos pequenios. Al irnos a la cama, en la vieja casa de mis abuelos, solíamos leer un rato. Estábamos agotados después de todo un día jugando pero la fuerza de la costumbre nos hacía, por inercia, coger un desgastado TBO de la mesilla de noche. La luz de la bombilla, de no más de 40W era tan tenue como la de hoy. Las historietas de comic ya nos las sabíamos de memoria, de haberlas leído verano tras verano. Nos costaba bien poco caer dormidos.
-Luis-
Que lo sepas...
“Durante mucho tiempo estuve pensando que la vida, la vida de verdad, estaba aún por empezar. Pero siempre había un obstáculo en el camino, algo que debía solucionarse en primer lugar, algún asunto inacabado, ocupaciones, deudas por pagar. Finalmente me di cuenta de que todos esos obstáculos eran mi vida. Esta forma de ver las cosas me ha enseniado que no existe un camino hacia la felicidad. La felicidad es el camino. Así que valora cada momento que vivas y recuerda que el tiempo no espera por nadie. La felicidad es un viaje, no un destino." (Souza)
Mostrando entradas con la etiqueta Corumbá. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Corumbá. Mostrar todas las entradas
XXIV (12/09/07), Corumbá, BR
Corumbá, Brasil
Creo que estamos más que acostumbrados a los autobuses. Dormimos tan a pierna suelta que cuando llegamos a Campo Grande (después de 14 horas), salía el autobús para Corumbá (nuestro destino final) y nos metimos otras 7 horas del tirón sin estirar las piernas. En este último trayecto, y sin cambiar de país, hemos cruzado una franja horaria.
El paisaje desde Campo Grande a Corumbá (ya es de día y podemos ver algo) fue una secuencia de parajes que iban desde las zonas de tierra roja y árboles en tonos ocres, salpicada de floridos ipés amarillos, hasta el más puro humedal rebosante de verde y con todo tipo de pájaros y animales.
Llegamos a Cormbá y nos quedamos en un hotel en el centro. Buscamos una oficina de información turística y nadie sabe donde está. Cuando por fin llegamos estaba cerrada; abre a las 16:00. Esta es una ciudad pequeña, no muy preparada para el turismo. Los pocos hoteles y restaurantes son caros y de poca calidad. Ahora que está en alza el turismo ecológico, la gente viene para visitar el Pantanal, pero la ciudad no espabila. Esperamos a mañana.
Cenamos un pescado a la plancha muy rico y un caldo de piraña, no tanto.
-Ana-
Creo que estamos más que acostumbrados a los autobuses. Dormimos tan a pierna suelta que cuando llegamos a Campo Grande (después de 14 horas), salía el autobús para Corumbá (nuestro destino final) y nos metimos otras 7 horas del tirón sin estirar las piernas. En este último trayecto, y sin cambiar de país, hemos cruzado una franja horaria.
El paisaje desde Campo Grande a Corumbá (ya es de día y podemos ver algo) fue una secuencia de parajes que iban desde las zonas de tierra roja y árboles en tonos ocres, salpicada de floridos ipés amarillos, hasta el más puro humedal rebosante de verde y con todo tipo de pájaros y animales.
Llegamos a Cormbá y nos quedamos en un hotel en el centro. Buscamos una oficina de información turística y nadie sabe donde está. Cuando por fin llegamos estaba cerrada; abre a las 16:00. Esta es una ciudad pequeña, no muy preparada para el turismo. Los pocos hoteles y restaurantes son caros y de poca calidad. Ahora que está en alza el turismo ecológico, la gente viene para visitar el Pantanal, pero la ciudad no espabila. Esperamos a mañana.
Cenamos un pescado a la plancha muy rico y un caldo de piraña, no tanto.
-Ana-
XXV (13/09/07) Corumbá, BR
Corumbá, Brasil
Nuestro objetivo de hoy es comprar el billete de tren a Santa Cruz, Bolivia. También es conocido como "Tren de la muerte", llamado así por circunstancias varias de otros tiempos y no por los accidentes. Aunque, según la guía, el peligro que corres es que sabes cuando sales, pero no cuando llegas. Puede haber retrasos, en la época húmeda, de días enteros.
Vamos a la oficina de turismo y nos remiten a una agencia de viajes, o sea, no tienen ni idea. En la agencia de viajes nos venden los pasajes de tren a más del doble de su valor y nos ofrecen un tour al Pantanal muy apetecible. Decidimos contratar el tour, aunque es caro, y ahorrar dinero yendo nosotros mismos a comprar los billetes.
Bus a la frontera. De la frontera, taxi a la estación. En la ventanilla no se puede pagar con reales ni con VISA y sólo quedan billetes para la clase semi-cutre. Lo compramos.
Volvemos a Corumbá. Después de dos horas en autobús hacia el Pantanal, nos espera un jeep para llevarnos a las cabañas. El paseo fue de lo más interesante. Se veían caimanes en todas las charcas y todo tipo de árboles y pájaros. Cuando llegamos nos encontramos con un sitio extraño, pero con mucho encanto. Una construcción elevada sobre columnas de madera (en época de lluvias se queda todo cubierto por el agua) frente al río. Caballos, perros, un capivara y cientos de aves. Vamos a nuestro cuarto (básico, pero es lo de menos en este paraje), dejamos el equipaje y nos unimos a la gente que, desde la terraza-corredor, disfruta del atardecer, entre ellos un español muy agradable.
Cenamos en un comedor todos juntos y el guía nos explica la excursión del día siguiente: una caminata por el Pantanal. Después de la cena paseamos con el guía por los alrededores buscando los ojos brillantes de los caimanes en el río y los de las arañas en los árboles.
-Ana-
Nuestro objetivo de hoy es comprar el billete de tren a Santa Cruz, Bolivia. También es conocido como "Tren de la muerte", llamado así por circunstancias varias de otros tiempos y no por los accidentes. Aunque, según la guía, el peligro que corres es que sabes cuando sales, pero no cuando llegas. Puede haber retrasos, en la época húmeda, de días enteros.
Vamos a la oficina de turismo y nos remiten a una agencia de viajes, o sea, no tienen ni idea. En la agencia de viajes nos venden los pasajes de tren a más del doble de su valor y nos ofrecen un tour al Pantanal muy apetecible. Decidimos contratar el tour, aunque es caro, y ahorrar dinero yendo nosotros mismos a comprar los billetes.
Bus a la frontera. De la frontera, taxi a la estación. En la ventanilla no se puede pagar con reales ni con VISA y sólo quedan billetes para la clase semi-cutre. Lo compramos.
Volvemos a Corumbá. Después de dos horas en autobús hacia el Pantanal, nos espera un jeep para llevarnos a las cabañas. El paseo fue de lo más interesante. Se veían caimanes en todas las charcas y todo tipo de árboles y pájaros. Cuando llegamos nos encontramos con un sitio extraño, pero con mucho encanto. Una construcción elevada sobre columnas de madera (en época de lluvias se queda todo cubierto por el agua) frente al río. Caballos, perros, un capivara y cientos de aves. Vamos a nuestro cuarto (básico, pero es lo de menos en este paraje), dejamos el equipaje y nos unimos a la gente que, desde la terraza-corredor, disfruta del atardecer, entre ellos un español muy agradable.
Cenamos en un comedor todos juntos y el guía nos explica la excursión del día siguiente: una caminata por el Pantanal. Después de la cena paseamos con el guía por los alrededores buscando los ojos brillantes de los caimanes en el río y los de las arañas en los árboles.
-Ana-
XXVI (14/09/07) Corumbá, BR
Corumbá, Brasil
Nos levantamos temprano, con los cantos de los pájaros. Desayunamos y nos vamos con Luis Marcelo, el "Indio" y Paolo (guía y chófer) a nuestra ruta por el Pantanal.
Viajamos más de una hora en un todoterreno, contemplando el paisaje verde salpicado de lagunas y árboles frondosos y floridos. El guía conoce cada pájaro, cada árbol y cada rincón del Pantanal y Luis se vuelve loco a preguntas, fotos y apuntes de todo lo que vamos viendo. Comenzamos la ruta a pie. Vemos manadas de coatíes, capivaras, monos y muchas aves: garzas, tuiuiús, ararás, etc. Caminamos unas dos horas por la naturaleza antes de comer en un lugar perdido. Volvemos al todoterreno y llegamos a una laguna, refugio de gran cantidad de animales. Era ya por la tarde y se juntaron allí cientos de aves. Cuando nos acercamos caminando, vimos un ciervo de patas negras y una ema (similar a un avestruz) cruzó por delante de nosotros corriendo. Seguimos adentrándonos lo más desapercibidamente posible. De repente, el guía se para y nos señala entre los árboles un oso hormiguero. Nos aproximamos a un metro de él y todos (iban tres chicos más con nosotros, entre ellos el español) lo observamos extasiados. ¡Qué animal más extraño! Qué impresión verlo allí, comiendo, con ese cuerpecito y su gran cola aplumada para simular que es grande. Tuvimos suerte, pues es difícil verlos. Allí mismo los caimanes compartían la charca con los tuiuiús.
Regresamos al campamento, nos duchamos y tomamos una cerveza frente al río compartiendo las vivencias y los planes de viaje con los demás turistas, entre ellos uno suizo, que pretendía estar viajando 18 meses seguidos. Y nosotros que nos creíamos afortunados. Cenamos, nos despedimos y nos vamos a tomar el autobús de regreso a Corumbá.
Nos llevan Paolo y su mujer, una pareja que vive en un barco, en el río Miranda, dentro del Pantanal. Nos acompañaron en la carretera durante la hora y media que se retrasó el autobús. Llegamos a Corumbá a las 12 de la noche, por lo que tuvimos que ir al primer hotel que encontramos (perdimos la reserva que teníamos por culpa del retraso del bus), no es aconsejable caminar de noche con el equipaje. En este sitio fronterizo el contrabando y el tráfico de drogas hace que resulte peligroso. Antes de salir de la estación, preguntamos dónde debíamos sellar el pasaporte al día siguiente para salir de Brasil y entrar en Bolivia (cosa rara, el puesto fronterizo está en la estación de bus, a cinco kilómetros de la frontera).
¡Desesperación! La ventanilla abre a las 14 y nuestro tren sale a las 13 de Bolivia. Además, ése es el único tren del día.
¡Horror! Pasar otro día más encerrados en Corumbá. ¿Nos cambiarán el billete? Vamos al hotel a descansar y arreglaremos todo mañana.
¡Terror! El hotel Corumbá es el infierno. La sábana (sólo hay una, bajera) está sucia, las almohadas con pelos, los mosquitos nos comen. Quiero ir a mi casa. ¿Mañana saldrá el sol?
-Ana-
Animales
Tuiuiú, tambuatá, urubú, arasari, butia, capivara, curacao, arará vermelho, yasaná, ibis, mono aullador, martín pescador, lontra, ema, caracoleiro, halcón savana, larao, collareiro, garza tigre, cardeal, caracara, pécari, halcón negro, ciervo, talhamar, cabeza seca, tamonduá bandeira, queru-queru, yacaré, coatí, garza blanca, ibis negro.
Árboles y plantas
Paratudo, ipé, figueira branca, sete copas, axicu branco, axicu vermelho, boté, dorme-dorme, sincropio, monateira, yeripapo.
-Luis-
Viajamos más de una hora en un todoterreno, contemplando el paisaje verde salpicado de lagunas y árboles frondosos y floridos. El guía conoce cada pájaro, cada árbol y cada rincón del Pantanal y Luis se vuelve loco a preguntas, fotos y apuntes de todo lo que vamos viendo. Comenzamos la ruta a pie. Vemos manadas de coatíes, capivaras, monos y muchas aves: garzas, tuiuiús, ararás, etc. Caminamos unas dos horas por la naturaleza antes de comer en un lugar perdido. Volvemos al todoterreno y llegamos a una laguna, refugio de gran cantidad de animales. Era ya por la tarde y se juntaron allí cientos de aves. Cuando nos acercamos caminando, vimos un ciervo de patas negras y una ema (similar a un avestruz) cruzó por delante de nosotros corriendo. Seguimos adentrándonos lo más desapercibidamente posible. De repente, el guía se para y nos señala entre los árboles un oso hormiguero. Nos aproximamos a un metro de él y todos (iban tres chicos más con nosotros, entre ellos el español) lo observamos extasiados. ¡Qué animal más extraño! Qué impresión verlo allí, comiendo, con ese cuerpecito y su gran cola aplumada para simular que es grande. Tuvimos suerte, pues es difícil verlos. Allí mismo los caimanes compartían la charca con los tuiuiús.
Regresamos al campamento, nos duchamos y tomamos una cerveza frente al río compartiendo las vivencias y los planes de viaje con los demás turistas, entre ellos uno suizo, que pretendía estar viajando 18 meses seguidos. Y nosotros que nos creíamos afortunados. Cenamos, nos despedimos y nos vamos a tomar el autobús de regreso a Corumbá.
Nos llevan Paolo y su mujer, una pareja que vive en un barco, en el río Miranda, dentro del Pantanal. Nos acompañaron en la carretera durante la hora y media que se retrasó el autobús. Llegamos a Corumbá a las 12 de la noche, por lo que tuvimos que ir al primer hotel que encontramos (perdimos la reserva que teníamos por culpa del retraso del bus), no es aconsejable caminar de noche con el equipaje. En este sitio fronterizo el contrabando y el tráfico de drogas hace que resulte peligroso. Antes de salir de la estación, preguntamos dónde debíamos sellar el pasaporte al día siguiente para salir de Brasil y entrar en Bolivia (cosa rara, el puesto fronterizo está en la estación de bus, a cinco kilómetros de la frontera).
¡Desesperación! La ventanilla abre a las 14 y nuestro tren sale a las 13 de Bolivia. Además, ése es el único tren del día.
¡Horror! Pasar otro día más encerrados en Corumbá. ¿Nos cambiarán el billete? Vamos al hotel a descansar y arreglaremos todo mañana.
¡Terror! El hotel Corumbá es el infierno. La sábana (sólo hay una, bajera) está sucia, las almohadas con pelos, los mosquitos nos comen. Quiero ir a mi casa. ¿Mañana saldrá el sol?
-Ana-
Animales
Tuiuiú, tambuatá, urubú, arasari, butia, capivara, curacao, arará vermelho, yasaná, ibis, mono aullador, martín pescador, lontra, ema, caracoleiro, halcón savana, larao, collareiro, garza tigre, cardeal, caracara, pécari, halcón negro, ciervo, talhamar, cabeza seca, tamonduá bandeira, queru-queru, yacaré, coatí, garza blanca, ibis negro.
Árboles y plantas
Paratudo, ipé, figueira branca, sete copas, axicu branco, axicu vermelho, boté, dorme-dorme, sincropio, monateira, yeripapo.
-Luis-
XXVII (15/09/07) Corumbá, BR
Corumbá, Brasil
A pesar de todo, pudimos dormir y salió el sol.
Vamos a la policía federal, a intentar que alguien nos selle el pasaporte. Después de rogar y llorar, no nos hacen ni caso. Vamos a la frontera, explicamos nuestro caso a la policía boliviana. Nadie puede hacer nada, sin sello no podemos viajar. Cambiamos el billete, pagando un recargo del 40% y de vuelta en Corumbá sellamos el pasaporte, después de las 2, para salir al día siguiente. Recogemos las cosas del hotel y nos instalamos en el albergue.
Nos tomamos el día de descanso. Lavamos ropa, cocinamos, paseamos y conocimos a otros viajeros con los que intercambiamos información. Ellos nos hablan de Bolivia y nosotros de Brasil. La información más útil no está en las guías.
-Ana-
Corumbá. REUTER. 14 de Septiembre.
Una huésped agrede a patadas al vigilante nocturno del hotel Corumbá, toda una institución en la ciudad. Después prende fuego al local, golpea a todo el departamento de policía federal (tres heridos aún se encuentran en el hospital). Roba un autobús para cruzar a Bolivia en plena madrugada. La detienen en la frontera. Sólo decía: "sábanas limpias, sábanas limpias".
-Luis-
A pesar de todo, pudimos dormir y salió el sol.
Vamos a la policía federal, a intentar que alguien nos selle el pasaporte. Después de rogar y llorar, no nos hacen ni caso. Vamos a la frontera, explicamos nuestro caso a la policía boliviana. Nadie puede hacer nada, sin sello no podemos viajar. Cambiamos el billete, pagando un recargo del 40% y de vuelta en Corumbá sellamos el pasaporte, después de las 2, para salir al día siguiente. Recogemos las cosas del hotel y nos instalamos en el albergue.
Nos tomamos el día de descanso. Lavamos ropa, cocinamos, paseamos y conocimos a otros viajeros con los que intercambiamos información. Ellos nos hablan de Bolivia y nosotros de Brasil. La información más útil no está en las guías.
-Ana-
Corumbá. REUTER. 14 de Septiembre.
Una huésped agrede a patadas al vigilante nocturno del hotel Corumbá, toda una institución en la ciudad. Después prende fuego al local, golpea a todo el departamento de policía federal (tres heridos aún se encuentran en el hospital). Roba un autobús para cruzar a Bolivia en plena madrugada. La detienen en la frontera. Sólo decía: "sábanas limpias, sábanas limpias".
-Luis-
XXVIII (16/09/07) Santa Cruz, BO
Corumbá, Brasil-Santa Cruz, Bolivia
Paseamos por el puerto de Corumbá durante la mañana. Tiene una vista del Pantanal y del río Paraguay muy bonita y unas casas coloniales que también lo fueron. Aún así, las experiencias vividas en Corumbá nublan su imposible belleza.
Pasamos la frontera (a Quijarro) antes de las 2 de la tarde, para no tener problemas con el sello, pues tiene fecha de ayer. Cuando llegamos al puesto fronterizo a sellar la entrada a Bolivia, está cerrado. Por un instante cruzó por nuestra cabeza la desesperación del día anterior. Nos tranquilizamos cuando, después de nuestra insistencia, nos aseguraron que abrían a las tres. Nos da tiempo, el tren, hoy, sale a las 4:30.
Lo demás fue todo el día y toda la noche viajando en un tren que por el movimiento parecía que íbamos cabalgando.
-Ana-
Oda a Corumbá
Anchas calles, sol velado, gente ida, polvo y droga. Anchas calles, sol velado, gente ida, polvo y droga. Anchas calles, sol velado, gente ida, polvo y droga. Anchas calles, gente ida, sol velado, polvo y droga. Sol velado, calles anchas, droga y polvo, gente ida. Calles y polvo, gente ancha, droga ida, sol y gente. Polvo y polvo, droga velada, sol ido y gente-polvo, calle ancha drogada y polvorienta llena de gente ida, sol drogado y gente polvorienta, droga ancha como el sol, calle ida. Y no salimos. Y no salimos. Y no salimos. No acabamos de salir.
Oda a Quijarro
Polvo de plástico.
-Luis-
Paseamos por el puerto de Corumbá durante la mañana. Tiene una vista del Pantanal y del río Paraguay muy bonita y unas casas coloniales que también lo fueron. Aún así, las experiencias vividas en Corumbá nublan su imposible belleza.
Pasamos la frontera (a Quijarro) antes de las 2 de la tarde, para no tener problemas con el sello, pues tiene fecha de ayer. Cuando llegamos al puesto fronterizo a sellar la entrada a Bolivia, está cerrado. Por un instante cruzó por nuestra cabeza la desesperación del día anterior. Nos tranquilizamos cuando, después de nuestra insistencia, nos aseguraron que abrían a las tres. Nos da tiempo, el tren, hoy, sale a las 4:30.
Lo demás fue todo el día y toda la noche viajando en un tren que por el movimiento parecía que íbamos cabalgando.
-Ana-
Anchas calles, sol velado, gente ida, polvo y droga. Anchas calles, sol velado, gente ida, polvo y droga. Anchas calles, sol velado, gente ida, polvo y droga. Anchas calles, gente ida, sol velado, polvo y droga. Sol velado, calles anchas, droga y polvo, gente ida. Calles y polvo, gente ancha, droga ida, sol y gente. Polvo y polvo, droga velada, sol ido y gente-polvo, calle ancha drogada y polvorienta llena de gente ida, sol drogado y gente polvorienta, droga ancha como el sol, calle ida. Y no salimos. Y no salimos. Y no salimos. No acabamos de salir.
Polvo de plástico.
-Luis-
Suscribirse a:
Entradas (Atom)