El 21 de Agosto de 2007 empezamos un viaje para recorrer algunos países de Sudamérica: Brasil, Bolivia, Perú, Chile, Argentina y Uruguay. Hemos creado esta bitácora para ir anotando las cosas que pasan a espectadores como usté.
Habrá dos territorios separados: uno lleno de lo que Ana haya visto y el otro no.

Que lo sepas...

“Durante mucho tiempo estuve pensando que la vida, la vida de verdad, estaba aún por empezar. Pero siempre había un obstáculo en el camino, algo que debía solucionarse en primer lugar, algún asunto inacabado, ocupaciones, deudas por pagar. Finalmente me di cuenta de que todos esos obstáculos eran mi vida. Esta forma de ver las cosas me ha enseniado que no existe un camino hacia la felicidad. La felicidad es el camino. Así que valora cada momento que vivas y recuerda que el tiempo no espera por nadie. La felicidad es un viaje, no un destino." (Souza)

XXXIV (22/09/07) Samaipata, BO

Samaipata, Bolivia

De puente en puente y tiro porque me lleva la corriente. El lunes es fiesta, por lo que nos costó mucho encontrar hotel en Samaipata, nuestro próximo destino. Al final conseguimos un albergue, Andorinha, que resultó ser muy bonito y en el que estuvimos muy a gusto. Para llegar allí compartimos un taxi con otras tres personas, a parte del conductor (o sea, tres delante y tres detrás, durante casi tres horas). Aquí los taxis se llaman "transformers" porque son japoneses, originalmente con el volante a la derecha, pero están modificados. En resumen, tienen el volante a un lado y el panel de mandos al otro.

Samaipata es un pueblito pequeño con muchos encantos naturales alrededor (es el punto de unión entre los ecosistemas andino, chaqueño y amazónico). Está situado en un valle recogido, con una temperatura media anual muy agradable, aunque fría comparada con los últimos sitios en los que hemos estado. Su nombre, de origen quechua, significa "descanso en las alturas". Cuando llegamos, nos recordó a los pueblos típicos de la sierra madrileña, que se llenan los fines de semana de gente cansada de ciudad y con ganas de disfrutar de la naturaleza. El Parque Nacional de Amboró y unas ruinas preincas serán nuestras visitas obligadas para estos días.

Hablamos con Don Gilberto, un señor que vive en el pueblo y que hace las veces de guía (aunque hay multitud de agencias de alemanes y holandeses que realizan muchas rutas por el entorno).

Comimos, tarde, en un restaurante muy europeo, regentado por un chico francés. El sitio es muy agradable y la comida, la mejor desde que comenzamos el viaje. Se llama Latina Café, por si alguno viene por aquí.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola desde este aburrido rincón de Gijón. Nos hemos puesto al día leyendo los comentarios, estamos sin palabras, ¿de verdad existen todos esos nombres de animales?os los habeía inventado... Que wapa estás en la foto Ana, ahora queremos ver a Luis bien afeitado y el pelo recien cortado.
Hoy mamá(Sara)está feliz ya que, pudo hablar un poquitín con Ana, me gustaría poder hablar con vosotros y contaros todo lo que me sucede por aquí (nada comparado con esta experiencia tan maravillosa que estaís viviendo vosotros)
Solo deciros, que sigaía disfrutando y que saqueís muchas fotos para que después nos las enseñéis. Un beso muy fuerte y tened cuidado con los falsos policias...

meri dijo...

Habeis logrado engancharme!.Estoy como si leyera una novela por capítulos. Con los ojos de la imaginación veo los pueblos q visitais,las calles q paseais, las vacas llenas de moscas ,la gente, la selva...SEguid explicándonos vuestras andanzas, que desde la tediosa isla dominicana,disfrutamos "un chin" con vosotros.
Cuidaos mucho. Ah, una cosa... qué bonito escribe Luis!!

Anónimo dijo...

Hola chicuelos

Hace que estoy por escribirles, pero me siento intimidada ante tan buena narrativa. Me alegra que el viaje vaya tan bien. Le robo unos minutos a mis tardes de tedio y papeles para leerles y no saben lo que disfruto. Seguiré sus caminos.

Besitos Chiri.
Luis- aún estoy impactado con el conejo del reloj, que bueno.

dori dijo...

Hola chicos, disfruto leyendo vuestras andanzas, cuando me es posible ya que en mi reclusión peublerina no dispongo de la tecnología necesaria pero mi espíritu se relaja en la quietud de mi pueblo con el canto de los grillos en las noches estrelladas.A veces las cosas y los lugares,no por conocidos son menos bellos, sólo hay que saber apreciarlos y valorarlos aunque para ello casi siempre necesitemos un mazazo físico o emocional.
Formais una buena pareja con estilos diferentes.La una más narrativa y el otro más filosófico.
Suerte y valorar lo que estais viviendo.