El 21 de Agosto de 2007 empezamos un viaje para recorrer algunos países de Sudamérica: Brasil, Bolivia, Perú, Chile, Argentina y Uruguay. Hemos creado esta bitácora para ir anotando las cosas que pasan a espectadores como usté.
Habrá dos territorios separados: uno lleno de lo que Ana haya visto y el otro no.

Que lo sepas...

“Durante mucho tiempo estuve pensando que la vida, la vida de verdad, estaba aún por empezar. Pero siempre había un obstáculo en el camino, algo que debía solucionarse en primer lugar, algún asunto inacabado, ocupaciones, deudas por pagar. Finalmente me di cuenta de que todos esos obstáculos eran mi vida. Esta forma de ver las cosas me ha enseniado que no existe un camino hacia la felicidad. La felicidad es el camino. Así que valora cada momento que vivas y recuerda que el tiempo no espera por nadie. La felicidad es un viaje, no un destino." (Souza)

CXXVIII (26/12/07) Ruta 40, AR

Ruta 40, Argentina
Unos pocos del grupo vamos a ver unas pinturas rupestres, con los demás nos reuniremos más tarde.
El lugar es Patrimonio Cultural de la Humanidad. Se llama la Cueva de las Manos. Tardamos tres horas en llegar pero mereció la pena. Está ubicado en una quebrada, en la que el verde de la vegetación sigue las curvas de un pequeño río, en medio de la más extensa nada. Una guía nos explicó que hay más de novecientas manos estampadas en las paredes. La técnica que usaban era como un aerógrafo rudimentario. Las manos son imágenes en negativo. Los primitivos pobladores colocaban sus manos sobre la pared y con pigmentos minerales, mezclados con agua y sangre u orina
, soplaban sobre ellas. Las hay de todos los colores y de todos los tamaños. Incluso hay un rincón en donde hay muchas con deformidades. También hay escenas de caza de guanacos, de mujeres pariendo y otras imágenes cotidianas. En conjunto fue una visita muy interesante.
Nos llevaron al pueblo Bajo Caracoles, donde sólo había un bar-tienda y esperamos al resto del grupo. De ahí continuamos viaje hasta El Chaltén, nueve horas más. Una de las veces paramos en un bar perdido, La Siberia, donde la señora tenía preparadas empanadas y pizzas calentitas. Ahí hablamos con una pareja de unos sesenta años, italianos, que estaban
recorriendo Argentina en vespa. Nos contaron que así habían viajado por Australia, por EEUU,... hasta un total de 24000 km, recorridos siempre con las mismas motos. Es una posibilidad para el futuro.
Por fin llegamos a El Chaltén, ya de noche. Fuimos directos al cuarto y por suerte, aunque era para cuatro, sólo estábamos nosotros. El hostal tiene el típico aire montañero, lleno de escaladores que ansían subir al Fitz Roy.
-Ana-


La Siberia
Cerca de Tres Lagos hay una estancia llamada La Siberia. Está en plena Ruta 40, sumida en el vacío casi absoluto que para un visitante extraño significa esa carretera.
No me sorprende encontrar ahí una o varias casas, restos de uno o varios vehículos. No me extraña encontra verjas y caminos. Lo que me sobrecoge es el hecho de que haya personas viviendo allí, que el libre albedrío que se les supone los haya aparcado en ese confin igual que a otros los abandona en una playa caribeña o en una megaciudad como Río de Janeiro. Me alucina que vivan igual que nosotros, con los mismos objetos y los mismos ritmos y que, a pesar de eso, cuando vayan a Asturias y nos vean, o nos adivinen bajo nuestros paraguas se sorprendan de que haya gente que haya elegido vivir así y vivir allí.
-Luis-

1 comentario:

|H| dijo...

Has dado en el blanco, Blanco. Exactamente eso, exactamente así, lo he pensado a menudo, cuando he viajado: ¡es tan sorprendente que el cualquier parte del mundo allá gente que se arregle para vivir! ¿qué hacen ahí?¿que hacemos aquí..., viéndolo?